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Desde Aigolocis, como especialistas en psicología clínica, legal y forense estudiamos las diferentes psicopatologías, determinando la existencia o no de relación entre dicho trastorno, la afectación que el mismo produce, y el presunto hecho delictivo cometido.

 

De este modo, se podrá hacer una estimación de la afectación de las capacidades cognitivas y volitivas, conceptos fundamentales para el estudio de la imputabilidad; así como, de la peligrosidad y la probabilidad de reincidir en actos delictivos futuros. Si quieres conocer más acerca de estos términos, revisa el apartado “Peligrosidad criminal y riesgos de reincidencia” y “Afectación de capacidades cognitivas y volitivas”.

Desde la psicología forense, uno de los ámbitos de actuación tradicionales consiste en el estudio de las capacidades cognitivas y volitivas para tratar de determinar la responsabilidad en actos considerados como delito.

 

La capacidad cognitiva se refiere a la capacidad de comprender el carácter antijurídico del hecho; mientras que la capacidad volitiva analiza la capacidad para manejar la voluntad o poder actuar conforme a la compresión de que ese hecho es delictivo.

 

Una pericial psicológica puede analizar los mecanismos cognitivos complejos involucrados en la forma de percibir e interpretan información, emitir juicios y toman decisiones. De este modo, se estudiará el estado mental del sujeto en el momento de cometer el acto delictivo, lo cual, resulta importante  debido a que existen trastornos psicológicos que pueden afectar a la capacidad cognitiva, a la volitiva o a ambas.

La peligrosidad criminal hace referencia a la tendencia de una persona a cometer un delito. El psicólogo forense se encargará de estudiar circunstancias o condiciones que deriven un riesgo para la comisión de actos delictivos futuros.

 

La estimación de la peligrosidad y el riesgo de reincidencia por el perito ayudará a determinar al juez cuál es la reacción penal, es decir, si es meritorio de una pena privativa de libertad o de una medida de seguridad; además de aportar conocimientos sobre la presencia o no de un trastorno psicopatológico, el mejor tratamiento para él, su pronóstico y por ende su probabilidad de reintegrarse a la sociedad.

Los informes periciales psicológicos en este ámbito surgen ya que el consumo de drogas en relación a la conducta delictiva es un problema social, sin embargo, aclarar que el consumo de drogas no conduce inexorablemente a conductas delictivas, sin embargo, hay algunas personas en que el exceso de alcohol/drogas está relacionado directamente con la delincuencia.

 

Es necesario diferenciar términos que aunque a veces se usan de forma sinónima, son diferentes. En primer lugar, un consumidor es un individuo que hace su experiencia con la droga de modo irregular y que puede interrumpir la ingestión sin consecuencias, manteniendo una buena relación con la realidad. El consumidor habitual no dependiente sería aquel que utiliza el fármaco regularmente, pero sin ser esclavo del mismo. Y el drogodependiente sería aquél cuya vida está completamente dominada por la necesidad del fármaco y de sus efectos.

 

Para responder al objetivo de la pericia, nuestro equipo, estudiará tanto las raíces del consumo abusivo de drogas, como el entorno, la personalidad del sujeto, los trastornos mentales y de personalidad, así como el apoyo familiar y social.

Considerando la importancia de la prueba de la violencia en el ámbito familiar, se considera necesario exponer y explicar el proceso pericial mediante el cual se puede llegar a concluir este extremo en un dictamen efectivo. Además, cada vez más se solicita por el Juzgado la evaluación pericial psicológica correctamente realizada en situaciones de malos tratos, y concretamente en los asuntos de violencia de género.

 

En este ámbito, la evaluación se centrará en primer lugar en establecer si el maltrato físico, psicológico, y/o sexual, ha tenido lugar, en segundo lugar, valorar las consecuencias psicológicas (lesión psíquica o secuelas) de dicho maltrato, y por último, establecer y demostrar el nexo causal entre la situación
de violencia y el daño psicológico.
 

Desde Aigolocis, siempre se evitará la victimización secundaría de las víctimas, la cual, tiene lugar al hacerles “revivir” varias veces su sufrimiento en una relación asistencial (médica, jurídica, psicológica, social, etc.).