30 Jul 2019

BY: Lucia.Moreno

Blog / Peritaje Penal

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Personas como mercancía: La esclavitud del siglo XXI

Hoy, 30 de julio, el equipo de Aigolocis se suma al Día Mundial contra la Trata de Personas. Probablemente, hayáis oído hablar de la misma, pero ¿sabéis realmente en qué consiste? ¿cuál es la cifra de víctimas? ¿ocurre en nuestro país?

La trata de personas es uno de los grandes problemas actuales que vulnera los derechos humanos. Se puede entender como la dinámica de captación, traslado y acogida de personas con fines de explotación, beneficio o lucro, tratándose de un delito que explota a mujeres, hombres y niños.

Los propósitos de la trata de personas son numerosos. A principios del siglo XX ya se comenzaba a hablar de “trata de blancas” haciendo referencia a las mujeres de raza blanca que eran trasladadas a países de Europa del Este, Asia y África para ser explotadas sexualmente. Desde ese momento, ha existido una especial vinculación entre la trata y la prostitución.

Sin embargo, no solo hacemos referencia a la explotación sexual, sino también al trabajo forzoso o la trata de niños para el combate armado, la comisión de delitos menores o la mendicidad forzada. Específicamente en lo que implica a menores, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), informan que los niños representan actualmente casi una tercera parte de las víctimas de trata detectadas.

Este delito, afecta prácticamente a todos los países del mundo. A nivel mundial, cada vez son más los países que detectan a víctimas y denuncian a los traficantes de estas mafias. Es un fenómeno muy complejo y parte de ello se debe a la dimensión internacional que posee. Además, este es otro de los motivos, por los que hasta ahora, los datos de los que se dispone únicamente muestran una parcela de la situación y la cifra negra es más significativa que en los delitos convencionales.

Hoy en día la trata de personas es el tercer delito que deja más ganancias al crimen organizado, solo detrás del tráfico de drogas y el de armas. Por todo ello, se celebra el Día Mundial contra la trata, pues son millones las personas que cada año son engañadas, vendidas, forzadas u obligadas  a caer en situaciones de explotación de las que no pueden escapar.

18 Jun 2019

BY: Lucia.Moreno

Blog / Psicología clínica

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La importancia de no caer en la inactividad

Los problemas del estado de ánimo no se pueden trivializar pues además de ser de los más frecuentes en la población (según datos de la OMS, 1 de cada 6 personas sufrirá depresión a lo largo de la vida, siendo estos problemas actualmente la 3ª causa de discapacidad en el mundo occidental) generan a las personas un sufrimiento y malestar real, con muchas repercusiones en otras áreas de su vida.

Os planteamos una cuestión ¿consideráis que existe relación entre el estado de ánimo y la actividad que lleva a cabo la persona? Pues la realidad es que sí.

Cuando nos encontramos tristes, es probable que no nos apetezca hacer la mayoría de las cosas que hacemos en nuestro día a día, como puede ser salir a tomar algo, hablar con nuestros amigos, ver una serie que nos gusta, etc. Pero ¿por qué ocurre todo esto?

Según los estudios, el estado anímico tiene una relación directa con el nivel de actividad. Además, el estado de ánimo no solo influye en la actividad que realizamos, sino también sobre las “ganas” que tenemos de hacer cosas.

A todo ello, se le suma que cuando aumenta la inactividad, también lo hace la probabilidad de aparición de pensamientos negativos (al no estar distraído en otra actividad), cuyo efecto es la retroalimentación el malestar, convirtiéndose en un círculo vicioso.

Así pues, cuando hay un bajo estado anímico, la realización de cualquier actividad supone un esfuerzo enorme para la persona. Este esfuerzo será mayor cuanto peor sea el estado de ánimo y cuanto mayor sea el abandono de actividades, ya que más costará volver a retomarlas.

Este proceso a través del cual empezamos a dejar de hacer cosas “porque no estamos de humor” o “no nos sentimos con ganas ni fuerzas” es lo que explicaría que una persona pueda desarrollar un cuadro depresivo o un Trastorno del Estado de Ánimo.

Un problema del estado anímico bajo o una depresión, como expresión más severa del primero, no aparece porque sí, sino que emerge desarrollándose a partir de las circunstancias de vida de la persona.

Como venimos viendo, si la persona opta por sucumbir al desánimo, cayendo en la inactividad, es probable que su malestar no sólo persista en el tiempo, sino que se incremente. No obstante, nuestro estado anímico inevitablemente se incrementará una vez superado el coste inicial del esfuerzo que supone iniciar la actividad.

De este modo, cuando nos encontramos más tristes y seguimos manteniéndonos activos, saliendo y realizando actividades que nos distraen respecto a lo que nos ha generado ese bajo estado anímico, probablemente ánimo mejore. La “cura” para el bajo estado de ánimo es tratar de mantenerse activo. Es cierto que el mantenerse activo no lo es todo y en muchas ocasiones será necesario dotar a la persona de otras estrategias a través de ayuda profesional que le permitan superar el problema inicial.

11 Jun 2019

BY: Lucia.Moreno

Blog

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12 de Junio: Día Mundial contra el Trabajo Infantil

Unos 168 millones de niños y niñas son víctimas del trabajo infantil, es decir, casi 1 de cada 10 niños en todo el mundo. Es por ello por lo que cada 12 de junio celebramos el “Día mundial contra el trabajo infantil» con el fin de fomentar y coordinar las iniciativas en la lucha contra el trabajo infantil y concienciar acerca de la magnitud de este problema.

El término “trabajo infantil” suele definirse como todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico. Este tipo de trabajo, pone en riesgo a los menores y viola tanto el derecho internacional como las legislaciones nacionales. De este modo, se incluyen:

  • Las peores formas de trabajo infantil, tales como la esclavitud, o prácticas similares, y el uso de niños en la prostitución u otras actividades ilegales.
  • El trabajo hecho por los niños menores de la edad legal para ese tipo de tareas.
  • Un trabajo que ponga en peligro el bienestar físico, mental o moral del niño, ya sea por su propia naturaleza o por las condiciones en que se realiza, y que se denomina «trabajo peligroso».

De ninguna manera es responsabilidad de los niños el estar trabajando. Por lo contrario, su papel se enfoca en disfrutar de esos espacios dignos de las etapas de juego, imaginación y creación, pero esto se nubla cuando se les quita la libertad con la explotación en el trabajo. Además, se les priva del juego, actividad necesaria en la niñez para aprender a socializar, a integrarse y a desempeñarse en la vida. En definitiva, se les niega la oportunidad de ser niños.

Además de todo lo anterior, la principal consecuencia del trabajo infantil es perpetuar el círculo vicioso de la pobreza. No poder acceder a la educación por tener que trabajar, o solo acudir a clase irregularmente, acaba perpetuando la pobreza. Del mismo modo, la pobreza también tiene efectos en el desarrollo cognitivo de los más pequeños, aumentando el fracaso escolar. No solo se ve afectada la posibilidad de ascenso social hacia puestos laborales mejor remunerados, sino que los patrones de conducta social permanecen inalterables y se seguirá viendo el trabajo infantil como normal e inevitable.

Igualmente, los niños y niñas no han acabado de desarrollarse completamente, por lo que son más vulnerables físicamente. Los que se ven obligados a trabajar, pagan las consecuencias enfermando más a menudo, teniendo accidentes y empeorando su salud significativamente e incidiendo en mayores tasas de mortalidad.

No es infrecuente que sufran maltratos y abusos por parte de sus empleadores o por otras personas en el curso de sus actividades.

Sin embargo, las consecuencias en la salud de los niños trabajadores no se quedan solo en lo físico. A nivel psicológico, también sufren efectos negativos, empezando por la necesidad de madurar prematuramente y no poder desarrollar las actividades propias de la infancia. Al final, esto provoca a medio-largo plazo que los afectados tengan una baja autoestima, problemas de adaptación social, trastornos del comportamiento e incluso desarrollen adicciones a diversas sustancias.

Por todo lo mencionado, “el trabajo infantil condena al niño a un presente angustioso y a un futuro sin esperanza, hunde sus raíces en algunos de los aspectos más vergonzosos del comportamiento humano. Es una lacra que puede y debe pasar a la historia” (UNICEF, 2001).

03 Jun 2019

BY: Lucia.Moreno

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¿Qué consecuencias puede tener la represión de emociones en los más pequeños?

Habitualmente cuando queremos aliviar la angustia de un niño por una caída o por una rabieta utilizamos frases del tipo: “no llores”, “tienes que ser valiente”, “¿crees que llorando se soluciona algo?” “no es para tanto” o incluso diciéndoles “si paras de llorar te doy …”. La intención es buena, pero el resultado quizá no.

¿Alguna vez te has parado a pensar en lo que puede llevar detrás este tipo de frases? Enseñamos a los niños a reprimir, a no expresar y esto, sin duda, tiene graves implicaciones en su desarrollo y en el de la sociedad.

En su forma más básica, la naturaleza humana es bastante simple: buscamos lo agradable y evitamos lo desagradable.

Está claro que cuando un bebe llora la mayoría de personas saben que lo mejor es atenderle cuanto antes. Sin embargo, a medida que el pequeño crece la función comunicativa del llanto parece desaparecer casi por completo transformándose en un sonido irritante que genera incluso frustración a los oídos de los adultos.

El llanto es un mecanismo natural que debe ser usado. Que sea una emoción molesta y negativa no quiere decir que sea insana. El llanto tiene múltiples funciones y siempre comunica algo. Si queremos que nuestros niños comprendan sus emociones y puedan experimentar con ellas, deberíamos desterrar ciertas frases de nuestro discurso y ciertos hábitos.

Si los adultos permitimos a los niños llorar para expresar su vulnerabilidad y sus emociones incómodas, a medida que crezcan aprenderán a gestionarlas mejor y desarrollarán nuevas estrategias para expresarlas e integrarlas. Al fin y al cabo, no pueden aprender a gestionar aquello que reprimen.

Te proponemos un ejercicio, ¿cómo tratarías a un adulto? Imagina que una amigo/a te dice que está muy triste y, entre sollozos, te empieza a contar lo mal que se siente. ¿Le dirías que no siguiera llorando, que se callase y que no pasa nada? ¿Intentarías distraerla mostrándole un vídeo o dándole una chuchería? ¿Por qué hacer algo diferente a lo que hacemos con adultos con un niño (siempre adaptándonos a su nivel de desarrollo)?

¿Qué podemos hacer?
Debemos aprovechar la oportunidad para ayudarle a expresar lo que siente y hacer algo que le ayude a sentirse mejor, pero sin negar ni ignorar esa emoción incómoda por la que llora, aunque nos parezca exagerado.
Ayudarlos a identificar la emoción que sienten. Los niños no siempre tienen claro qué emoción están sintiendo, en la medida que les escuchemos, podemos ayudarles a identificarlas y manejarlas.
Ayudarles a identificar las causas de su llanto y a canalizar sus emociones, favoreciendo su capacidad de regulación. Debemos enseñarles a los niños que la tristeza tiene muchas causas, que es una respuesta natural ante algo que nos incomoda y que puede ser canalizada. Debemos ofrecer modelos de autorregulación adecuados y favorecer la capacidad de reflexionar que el malestar nos proporciona.
Como conclusión cabe decir que venga de donde venga el llanto, hay que favorecer el análisis del niño y ponerle palabras al origen de su malestar para facilitar la regulación y la reflexividad en un momento en el que sus pensamientos están del todo desordenados y “no responden” de manera adecuada para ellos.

Como siempre nos gusta hacer, os proponemos algunos recursos para trabajar las emociones con los más pequeños de la casa:

El Emocionario describe, con sencillez, cuarenta y dos estados emocionales para aprender a identificarlos y, así, poder decir lo que realmente sentimos.
El Monstruo de Colores. El monstruo de colores no sabe que le pasa. Se ha hecho un lío con las emociones y ahora toca deshacer el mbrollo. ¿Será capaz de poner en orden la alegría, la tristeza, la rabia, el miedo y la calma?.
Colección «Sentimientos«, de Tracey Moroney  (+3 años). Las aventuras de estas historietas van de la mano de un conejito que se sumerge en situaciones de la vida cotidiana que pueden generarse en el entorno de cualquier niño.

27 May 2019

BY: Lucia.Moreno

Peritaje Penal

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Más allá de los mitos de la esquizofrenia

Los trastornos mentales son más frecuentes de lo que muchos se imaginan, y pueden afectar a cualquier tipo de persona. A veces los prejuicios son más dañinos que la propia enfermedad mental, por eso, es tan importante recibir una atención adecuada como que la sociedad conozca y comprenda los problemas de salud mental.

Hoy, nos vamos a centrar en el caso de la esquizofrenia, uno de los trastornos más estigmatizantes tanto para la persona como para la familia, que generalmente se asocia con violencia, y descontrol, pero… ¿realmente es cierto?

Comencemos por el principio: Me han diagnosticado esquizofrenia, ¿y ahora qué hago? ¿qué significa esto? ¿estoy loco? ¿soy peligroso? ¿voy a hacer daño a mi familia/amigos? ¿me tienen que encerrar? ¿quién soy yo ahora? Estas son algunas de las dudas que pueden venirte a la cabeza, sin embargo, ¿por qué resulta tan estigmatizante?

La realidad y por lo que empiezas a plantearte que algo no está yendo bien, no tiene por qué ser por un acto violento, puede ser que hayas pasado una época muy difícil. No sabías bien qué te sucedía, tu familia tampoco llegaba a entender bien qué es lo que estaba pasando. Es posible que te aislaras en tu mundo, que aparecieran sentimientos de miedo y desconfianza, de tristeza y desmotivación.

Sin embargo, cuando te dicen esta etiqueta, la situación tampoco suele mejorar. Es posible que recuerdes lo que has leído tantas veces en prensa. Pues uno de los datos relevantes es el peso social que tienen en los medios de comunicación los actos violentos cometidos por personas con esquizofrenia, u otros trastornos mentales graves. Basta con un sólo acto violento por parte de una persona, para que durante mucho tiempo la gente “evite y rechace” a esa población. Imaginemos el titular: “Ejecutivo pierde los nervios y agrede a su jefe en el trabajo”, y ahora éste otro… “Esquizofrénico pierde los nervios y agrede a su jefe que le había contratado” ¿con qué idea nos quedamos?

En la medida que la sociedad y la persona conozca más sobre este trastorno, irá perdiendo estos miedos y prejuicios. De ahí la importancia que pueden tener este tipo de post para ayudar a entender lo que implica un trastorno de este tipo.

Aunque cada persona que lo padece tiene características específicas, la esquizofrenia es un trastorno mental que se encuentra dentro del grupo de los llamados trastornos psicóticos. Conlleva una combinación de varios síntomas como alucinaciones, delirios, lenguaje y pensamiento desorganizado, alteraciones emocionales, depresión, apatía, etc., una serie de síntomas que les desconectan de la realidad y que implica gran dificultad para llevar a cabo tareas cotidianas.

Si aún te quedan dudas, no, no estás loco. No eres un futuro criminal por el hecho de que te hayan diagnosticado esquizofrenia. Eres la misma persona aunque en un momento difícil, que debe tomar el control de su vida e invertir la energía necesaria en dominar este trastorno.

Puede tener diversas evoluciones, entre ellas la remisión total. El trastorno también puede progresar a largo plazo con remisiones y recaídas. El abordaje terapéutico de la esquizofrenia es integral, es decir, se realiza de manera global, combinando el tratamiento farmacológico y las terapias psicosociales. Del mismo modo, la atención a familiares de personas con diagnóstico de esquizofrenia resulta imprescindible ya que la familia constituye el principal recurso de atención, cuidado y soporte social e igualmente, es un suceso altamente estresante que afecta a todo el entorno familiar.

Para terminar, os dejamos un cómic  que explica de manera eficaz y sencilla en qué consiste la esquizofrenia, aporta información sobre este problema de salud y además desmitifica los prejuicios existentes. Igualmente, ofrece una serie de recomendaciones a través de una historia basada en testimonios reales de su protagonista que aporta esperanza para la recuperación y la vida normalizada de las personas que tienen este tipo de problemas de salud.

¡Dejadnos vuestras impresiones!

 

 

22 Abr 2019

BY: Lucia.Moreno

Sin categoría

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Tirarse de los pelos ¿metáfora o realidad?

“Estaba esperando junto a mis amigos para entrar a clase. Una pestaña apareció en el pómulo de mi mejor amiga, ella la sujetó y dijo: ‘Si la soplo y pido un deseo se cumplirá’. Y como solemos decir, ‘culo veo, culo quiero’, me estiré de una pestaña e hice lo mismo. Desde entonces comencé a tirar de mis pestañas durante casi todos los días. Cada vez fue yendo a más, lo mantuve oculto, me avergonzaba, me daba pánico que alguien se pudiera enterar que hacía esto”

A algunos de vosotros os puede parecer algo extraño, e incluso pensar que lleva a alguien a no poder parar de arrancarse pelo de su cuerpo. Pues bien, este extraño trastorno se conoce como “tricotilomanía”, y como ya os podéis hacer una idea, se caracteriza por la necesidad irresistible de tirarse del pelo, normalmente del cuero cabelludo, las cejas y las pestañas.

Aunque no se trata de un trastorno muy frecuente en nuestra sociedad, se han visto casos en niños desde los tres años, aunque el rango de edad en el que habitualmente comienza el trastorno es aproximadamente en la etapa de los 13 años.

En ocasiones, la persona presenta una sensación de tensión antes de arrancarse el cabello, o también puede sufrir ansiedad si se resiste a realizar el acto de tirar. Durante la realización de la conducta, y posteriormente a la misma, se genera un sentimiento agradable, de placer, alivio y liberación de la tensión, lo que lleva a repetir este acto en otras ocasiones.

A pesar de que las personas que la sufren son conscientes del daño que pueden hacerse al actuar de este modo, son incapaces de parar o controlar este impulso. Además, es habitual que en momentos de estrés lo utilicen como manera de calmarse, por lo que se produce un círculo vicioso que puede causar daños mayores, tanto a nivel físico como psicológico.

Es muy común que durante las primeras fases se intente ocultar, para evitar las criticas externas. Sin embargo, cuando el problema ya está instaurado suele haber un aislamiento de su entorno social.

Las consecuencias son enormes a nivel emocional, pudiendo llegar a producir un sentimiento de tristeza, de culpa y una baja autoestima. Esto a su vez, hace que aumente la ansiedad y el estrés por la falta de amigos y entorno social, lo cual alimenta las ganas de arrancarse el pelo, generando un círculo vicioso del cual es muy difícil salir sin ayuda de un profesional.

En el caso de los adolescentes, las consecuencias a nivel social y emocional se intensifican, pues el desarrollo de la autoestima está en pleno auge, así como la imagen corporal, la confianza en uno mismo y las relaciones íntimas.

Otra consecuencia muy común es que en lugar de aislarse de su entorno, sus relaciones sociales se vuelven problemáticas ya que no quieren que otros lo noten y comienzan a justificar su acción.

Resulta importante para nuestro equipo concienciar sobre este trastorno, demandar el respeto y ayuda terapéutica que merecen las personas que lo sufren. De este modo, si te has sentido reflejado leyendo este post o conoces de alguien que pueda sentirlo, contacta con nosotros, ¡nuestros grandes profesionales te asesorarán sobre el mejor tratamiento!.

07 Abr 2019

BY: Lucia.Moreno

Peritaje de Menores / Peritaje Penal

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Desmontando mitos: Abuso Sexual Infantil

El abuso sexual infantil (ASI) está lleno de mitos y creencias, por eso a veces resulta tan complicado hablar de ello y prevenirlo. Existen una serie de obstáculos para el reconocimiento y la detección de las situaciones de abuso sexual, obstáculos que pueden además presentarse en todos los niveles de la intervención. La circulación de estos mitos en los contextos de intervención suele generar interferencias importantes que pueden tener severas consecuencias respecto a la protección infantil.

En el artículo de hoy, le daremos el espacio y tiempo necesario para aclarar algunos de ellos, ya que está en todos nosotros, el saber cuidar y proteger a nuestros niños.

MITO 1. Los abusos sexuales son poco frecuentes.

Realidad. Aunque es difícil calcular el número de casos de abuso sexual infantil, todos los estudios confirman que no es un evento raro ni poco frecuente. Los casos que se conocen oficialmente son solo aquellos que se reportan, pero se considera que el número de casos que no se reportan es mayor. Por ello, el ASI es una realidad que afecta a muchos niños, pues se estima en España que entre un 10% y un 20% ha sufrido algún tipo de abuso sexual en su infancia. Por ello, la prevención es indispensable.

MITO 2. Sólo las niñas son abusadas.

Realidad. Los niños también son víctimas de abuso sexual. Se estima que aproximadamente el 77% de los casos son niñas y el 23% son niños. Igualmente, las personas con discapacidad física o mental, independientemente de su sexo, tienen mayor riesgo de sufrir abuso sexual que cualquier otra persona.

MITO 3. Algunos “lo buscan” (principalmente los adolescentes).

Realidad. La diferencia de edad y poder impide al niño o niña tener una verdadera libertad de decisión. Las/os niñas/os y adolescentes nunca son responsables del abuso. Si bien es habitual escuchar este tipo de argumentos en relación con las víctimas adolescentes mujeres (sobre todo por el tipo de ropa que usan), no es poco habitual que un agresor utilice el argumento de la seducción en niñas pequeñas, lo cual evidencia un importante nivel de distorsión perceptual y cognitiva.

Así pues, el adulto es el único responsable del abuso, que es quien tiene que decidir qué es lo que hace con su propia excitación.

MITO 4. Los niños mienten con facilidad.

Realidad. Es poco común que un niño/a mienta sobre un tema tan delicado. Los pequeños rara vez hablan de algo que no conocen, especialmente con detalles.

En cuanto a las adolescentes, se suele considerar que utilizan estos relatos para llamar la atención o conseguir algún tipo de beneficio. Sin embargo, es difícil que una adolescente desarrolle un relato de ASI, sabiendo las consecuencias que esto originaría para sí misma y para su familia. En ambos casos, los profesionales cuentan con las herramientas necesarias para evaluar cuándo un relato es compatible o no con un hecho de ASI.

Por lo tanto, si un menor te confía que alguien ha estado abusando de ella o él, asegúrate de su protección y busca atención especializada.

MITO 5. Si ocurriera a un niño cercano, nos enteraríamos

Realidad. No son tan fáciles de detectar ni revelar, pues el secreto es el poderoso pegamento que une en muchos casos a abusados y abusadores.

MITO 6. La violencia acompaña siempre al abuso sexual.

Realidad. En la mayoría de los casos, el agresor utiliza estrategias como la amenaza, el engaño, los sobornos y la manipulación para impedir que el abuso sea visible para los demás y así continuar cometiéndolo sin ser descubierto.

MITO 7. Los niños son abusados por desconocidos.

Realidad. Aunque nos cueste aceptarlo, gran parte de las agresiones sexuales son perpetradas por personas que la niña/o conoce. Se estima que el 80% de los casos de ASI se comenten en casa, por un familiar. Esta es una de las razones por las que un abuso puede quedar silenciado por el miedo de los propios niños, que no entienden esa forma de querer que tiene un progenitor o un abuelo hacia ellos.

Estas personas suelen tener mayor y mejor acceso al niño, mayores oportunidades de iniciar y continuar el abuso, y suelen ser en su mayoría los abusos que duran más tiempo presentan peores consecuencias.

MITO 8. Se debe mantener en secreto para preservar la intimidad familiar.

Realidad. Equivocadamente se sigue pensando que el abuso sexual es una cuestión privada y que por lo tanto debería resolverse exclusivamente dentro del seno familiar, sin intervención externa alguna. El ASI es un delito y una forma gravísima de vulneración de los derechos de niños/as y adolescentes. En este sentido, es competencia del Estado garantizar que esos derechos sean protegidos cuando las figuras parentales fallan en tal propósito.

MITO 9. Una madre no permitiría o denunciaría siempre el abuso de un hijo.

Realidad. El ASI ocurre por lo común en secreto, estando presentes sólo el abusador y el niño y, por ende, no es extraño que la madre desconozca lo que está pasando. El secreto que impone el abusador a su víctima impide que la madre o cualquier persona pueda proteger a ese/a niño/a hasta tanto éste/a no cuente lo que le pasa.

MITO 10. Quienes lo cometen están locos.

Realidad. No existe un perfil psicológico del abusador, lo cual hace más difícil la prevención. Considerar al abusador enfermo o adicto es ignorar que el abusador actúa intencionalmente en busca de gratificación sexual, sin importarle el daño que produce. Esto es justamente lo que convierte el abuso sexual infantil en un delito, y al abusador en el responsable.

MITO 11. Si se habla de ello a muy temprana edad se les sexualiza ose pervierte su infancia.

Realidad. En lugar de atemorizarlos, la educación sobre el tema los ayudaría a desarrollar habilidades para protegerse. Es fundamental hablar con ellos, decirles que su cuerpo es suyo y que hay partes que son privadas y que nadie puede tocar. Que si eso ocurre, o hay algo que los incomoda, pidan ayuda. Como puede ser un tanto difícil tratar este tema os dejamos algunos recursos diferenciados por grupos de edad (click para acceder al enlace):

  1. Kiko y la Mano: para niños pequeños (cuento y video)
  2. Ojos Verdes: para niños entre 6 y 12 años (cuento)
  3. ¡Estela grita muy fuerte!: a partir de 6 años (cuento)
25 Mar 2019

BY: Lucia.Moreno

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Drogas y adolescencia ¿Cómo prevenirlo?

Un componente normal del desarrollo adolescente es realizar actividades que implican cierto nivel de riesgo. El deseo de probar cosas nuevas y ser más independiente es sano, pero también puede aumentar la tendencia de los adolescentes a probar las drogas.

Las partes del cerebro que controlan el juicio y la toma de decisiones no terminan de desarrollarse hasta pasados los 20-25 años, lo cual limita la capacidad de un adolescente para evaluar correctamente los riesgos de probar las drogas y lo hace más vulnerable a la presión de otros compañeros. Igualmente, como el cerebro todavía está en desarrollo, es más probable que el consumo de drogas a esta edad perturbe la función cerebral en zonas que son críticas para la motivación, la memoria, el aprendizaje, el juicio y el control del comportamiento.

Las investigaciones han mostrado que los períodos de mayor riesgo para el abuso de drogas son durante las transiciones en la vida de los menores, es decir, el paso del colegio al instituto, a la universidad, e incluso al dejar el hogar familiar.

Gran parte de los pre-adolescentes, a los 12 o 13 años, ya están consumiendo, e incluso abusando de las sustancias. De este modo, pueden considerarse las sustancias como una herramienta que utiliza el adolescente para “encajar” con un grupo de iguales, o para mejorar su nivel de socialización al permitir cierta desinhibición, o en muchos casos como recurso para adaptarse a situaciones nuevas, o dolorosas (rupturas de pareja, separación de padres, adaptación a nuevo instituto…). Además, cuando entran al instituto, pueden encontrarse allí con una mayor disponibilidad de drogas, el consumo por parte de adolescentes mayores que ellos y actividades sociales en las que se consumen drogas.

Por lo tanto, nuestros adolescentes deben aprender a tomar decisiones en relación a las drogas y a su alta disponibilidad en nuestra sociedad, eligiendo entre la abstinencia o el consumo de las mismas con sus consecuencias, en una etapa vital tan crítica.

Las intervenciones preventivas pueden proporcionar las habilidades y el apoyo para mejorar los niveles de los factores de protección de los jóvenes en alto riesgo y prevenir que progresen al abuso de drogas. Esta prevención contra el abuso de drogas empieza cuando los padres aprenden cómo hablar con sus hijos sobre temas difíciles. 

El papel de la familia es clave en la prevención del consumo de drogas a través de la transmisión de valores, actitudes y comportamientos en el desarrollo de los hijos e hijas. Se debe fomentar desde la infancia hábitos de salud, responsabilidad y el desarrollo de una personalidad fuerte y crítica que no dependa de ninguna adicción, para desarrollarse plenamente. Por todo ello, los padres son la influencia más fuerte que tienen los niños. En el caso de los adolescentes, resulta más complicado, pues como bien se sabe, es un periodo de rebeldía especialmente ante los padres. Aunque tratar este tema no implica garantías de que su hijo no consumirá drogas, existe menor probabilidad de que pase.

Pero, como padres puede no resultar fácil tratar un tema de este tipo y más con un menor en plena adolescencia. ¿Qué os traemos desde Aigolocis para facilitar esta tarea? Pues bien, os vamos a enseñar dos recursos que podéis usar con menores de diferentes edades.

El primero de ellos es “En el bolsillo de tu pantalón”, un relato dirigido a niños y niñas que se encuentran en la etapa de la pre-adolescencia, creado por CEAPA (Confederación Española De Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos). Su objetivo es ofrecer recursos educativos a los menores para enseñarles competencias que les hagan menos vulnerables al consumo, facilitando la labor preventiva a través del ocio y los hábitos saludables (Haga click en el título del cuento para descargarlo)

En segundo lugar, para adolescentes y jóvenes, la Fundación Salud y Comunidad, ha lanzado una nueva aplicación gratuita para móviles Android denominada Run4Fun-EPF, cuyo objetivo es concienciar sobre los riesgos asociados al uso, abuso y mezcla de sustancias psicoactivas.

La aplicación, consiste en un entretenido juego en el que un personaje que recorre diferentes estancias (una universidad, la ciudad, una discoteca…) tiene la posibilidad de ingerir sustancias psicoactivas (alcohol, cannabis, cocaína, éxtasis…), así como elementos oponentes, es decir, alimentos o acciones que contrarrestan los riesgos de su consumo: comida, hidratación y descanso.

Las sustancias psicoactivas se incorporan como “poderes especiales”, de tal manera que cada vez que el personaje las “consume” aparece un mensaje de alerta sobre la sustancia que se acaba de consumir y los cambios que se producen en los parámetros corporales (presión arterial, temperatura corporal y ritmo cardíaco), así como las consecuencias en el rendimiento académico y en la actividad personal.

18 Mar 2019

BY: Lucia.Moreno

Peritaje Civil

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Alzheimer: Ladrón de recuerdos

Cuando su marido fue a mirar, el bizcocho estaba dentro del horno, pero se había olvidado de encenderlo. No era la primera vez que ocurría algo así. Desde hacía unos dos años, sus hijas empezaron a observar alteraciones en el comportamiento de su madre. Lo que en un principio podían describir como pequeños despistes, pronto se convirtieron en señales que alertaban de que algo grave le estaba ocurriendo. Empezó a ser habitual que se olvidara de añadir algún ingrediente importante o incluso, que condimentara dos veces. Con el paso de los meses, realizaba preguntas repetitivas sobre un mismo tema o contaba la misma historia varias veces a las mismas personas. En cuestión de meses borró de su mente la fecha de los cumpleaños de sus hijas y no eran raros los días en los llegaba tarde a casa, acompañada por algún vecino que la encontraba desorientada al no reconocer las calles, llegando en una ocasión a perderse.

España es el segundo país de la Unión Europea con mayor esperanza de vida (82,4 años), tan solo está por encima Italia con 82,7 años. En el conjunto países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos solo es superado por Suiza (82,8 años) y Japón (82,7 años).

El envejecimiento es un proceso de cambio y adaptación a nuevas situaciones. En ocasiones estos cambios vienen marcados por variables sociales como la jubilación o la pérdida de seres queridos, pero es obvio que las esferas física y psicológica de las personas también se ven modificadas con el paso de los años.

Uno de los cambios a los que en ocasiones tienen que hacer frente las personas mayores es a la demencia, aumentando su frecuencia con la edad. Asimismo, el avance de la edad es el mayor factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer (EA).

La EA es conocida en la sociedad actual como una de las grandes epidemias con la cual habrá que luchar en el presente siglo XXI. Según el Instituto Nacional de Estadística, la población total en España con edad por encima de 65 años es 7.494. 867. De los cuales según la Confederación Española de Alzheimer la cifra de afectados por esta enfermedad se sitúa en España en torno a unos 800.000 casos, y cada año se diagnostican unos 40.000 nuevos casos de Alzheimer.

El primer síntoma es la pérdida de memoria, luego aparece la incapacidad de pensar con lógica, de aprender, de recordar, de planificar su futuro, así como de controlar y/o detener los comportamientos complejos.

Al principio, algunos síntomas de la enfermedad pueden pasar desapercibidos. De hecho, no todos los afectados manifiestan los síntomas de la misma forma ni con la misma frecuencia. Una vez los síntomas aparecen, las personas afectadas van sufriendo una incapacidad y dependencia progresiva que alcanza a la autonomía para realizar las actividades más básicas.

Después de perder los recuerdos, la identidad y por qué no decirlo, hasta la esencia como persona, en una persona afectada de Alzheimer aún queda sitio para la memoria afectiva. Porque es verdad que la enfermedad borra los recuerdos y también la vida del enfermo, pero es muy difícil borrar los afectos. La memoria afectiva es lo último que se pierde, eso, para el cuidador, es una fuente de seguridad y anclaje al presente, pues no hay nada perdido si todavía un abrazo puede arrancar al enfermo una sonrisa o un momento de tranquilidad y seguridad entre episodios de nerviosismo, o alucinaciones que pueden sufrir.

Y ¿qué tiene que ver la psicología forense en todo esto? Pues bien, los informes periciales tienen mucho que decir en el caso de una demencia, por ejemplo, para determinar si la persona que deja el testamento se encuentra en su sano juicio, y por tanto, tiene la capacidad testamentaria. En caso contrario, a causa de alguna incapacitación o enfermedad mental que hubiese afectado en el momento de firmar, sería cuando el testamento podría impugnarse.

La impugnación de testamento, hace referencia al proceso dónde se solicita anular la validez de una testificación referente a otra persona en una herencia. Desde Aigolocis, podemos ayudar a determinar si un testamento es impugnable, en base a la interposición de una demanda judicial y la aportación de un informe pericial Psicológico sobre las facultades cognitivas de la persona que lo redactó.

Los peritos pueden evaluar el funcionamiento cognitivo de una persona, la capacidad de memoria y la capacidad de razonamiento. Ya que todos ellos son importantes para determinar si la persona puede actuar por su propia voluntad y tomar decisiones sobre su herencia.

11 Mar 2019

BY: Lucia.Moreno

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11 de Marzo: 15 años de conmoción

Los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid golpearon duramente a los afectados y a sus familias. En este, perdieron la vida 192 personas y más de 1.800 resultaron heridas. Pero las bombas que explotaron impactaron también gravemente en la sociedad española, en especial a la madrileña. El pánico, la depresión y el estrés postraumático afectó a cientos de personas. Pero… 15 años después ¿nos hemos recuperado de ello?

Hoy 11 de marzo, se celebra el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo con el objetivo de homenajear y acompañar a las víctimas de atentados terroristas, así como para reivindicar y luchar contra este fenómeno.

El terrorismo es una grave problemática que está muy presente en nuestra sociedad, acabando con la vida de muchas personas en todo el mundo. En los últimos años, una diversidad de atentados terroristas han tenido lugar en distintos puntos de Europa: París, Niza, Berlín, Estocolmo, Barcelona… Ante esto, se nos plantean diferentes cuestiones ¿qué consecuencias tiene un acontecimiento terrorista sobre las personas que lo padecen?

Tras la vivencia de un suceso traumático son habituales los síntomas de ansiedad, estrés, desesperanza, miedo, confusión… y un largo etcétera. Esta sintomatología es normal, es como se suele decir “respuestas normales ante situaciones anormales”. Pero cuando estos síntomas se mantienen en el tiempo, y no se recibe una atención psicológica adecuada, pueden surgir distintas problemáticas de índole psicológica, siendo la más frecuente, aunque no la única el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT)

El TEPT es una respuesta sintomatológica que una persona desarrolla después de haber estado expuesta a un suceso altamente estresante, debido a que ha amenazado su integridad física o su vida, o la de otras personas. La violencia sexual, los de ataques físicos, los asaltos, los secuestros, el abuso sexual infantil, el ser testigo de la muerte o de lesiones graves a otra persona, y el saber de la muerte o del asalto violento a un familiar o amigo cercano, son sucesos estresantes susceptibles de producir TEPT.

Los que no han vivido estas tragedias en primera persona también sufren y cuanto más traumática sea la situación, más personas se verán afectadas psicológicamente. Y eso fue lo que ocurrió con los atentados del 11-M: de las más de 13.000 llamadas telefónicas atendidas por los psicólogos, un 60% eran de ciudadanos con síntomas de ansiedad que no conocían a ninguna de las víctimas. El acontecimiento traumático puede compararse a una piedra arrojada en un estanque. Así, origina ondas que no sólo afectan a las víctimas propiamente dichas, sino también a aquellos que están cerca de ellas. Se trata de un efecto onda y de un efecto contagio.

La onda expansiva de un suceso traumático actúa en círculos concéntricos. En el primer círculo se encuentran las víctimas directas. El segundo círculo está constituido por los familiares, que tienen que afrontar el dolor de sus seres queridos y readaptarse a la nueva situación. Y puede haber un tercer círculo, correspondiente a los compañeros de trabajo, a los vecinos o, en general, a los miembros de la comunidad, que pueden quedar afectados por el temor y la indefensión ante acontecimientos futuros.

Como ya hemos dicho, todas son respuestas normales. La mayoría de las personas que estuvieron implicadas directamente tanto en el atentado de hace quince años, como en otros tantos, años después lo ha superado. Desde la psicología positiva están evidenciando que la respuesta más común ante una experiencia traumática, aún de corte delictiva, es la resiliencia (capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido de ella), seguida de la recuperación. Pues solo entre el 5 y 10 por ciento puede seguir teniendo ansiedad, trastorno depresivo o estrés postraumático. No obstante, tanto en aquellas personas más resilientes, como en las que existen importantes secuelas emocionales y físicas, resulta fundamental la ayuda profesional con el fin de superar el suceso traumático, así como para preservar la salud mental.

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