29 Oct 2018

BY: Lucia.Moreno

Peritaje de Menores / Peritaje Penal

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Violencia filio-parental

En los últimos años, las agresiones protagonizadas por adolescentes y jóvenes hacia sus padres, se ha convertido en un motivo de alarma social. Por ello, en el día de hoy, os traemos un post sobre lo que se conoce como violencia ascendente o más comúnmente violencia filio-parental.

La violencia familiar puede manifestarse de diferentes formas, y aunque la mayoría de artículos, investigaciones y referencias sobre el tema se centran en el maltrato infantil, existen otras formas de maltrato, siendo una de ellas la filio-parental. Por todo ello, podríamos definirla como aquella a través de la cual el menor exhibe conductas de maltrato contra sus progenitores, consciente e intencionalmente, a lo largo del tiempo y de forma reiterada, causándoles sufrimiento y/o daño. Pudiendo utilizar la violencia psico-emocional, física y/o económica con el fin de obtener el control, el dominio y el poder sobre ellos para así conseguir lo que desea, en detrimento de la autoridad, autoestima de su progenitor/es (1).

Debido a que estamos en un contexto forense, y por ende, relacionados con el derecho, mencionar que este tipo de violencia aparece tipificada en el artículo 173(2) del Código Penal, denominándose “malos tratos habituales en el ámbito familiar”.

Pero… ¿qué es lo que puede llevar a un niño/adolescente a realizar estos actos? La realidad es que no podemos contestar a esta pregunta, pues no existe un perfil clínico exacto, estando influido por una gran cantidad de variables. Del mismo modo, este articulo pretende distinguir este tipo de violencia que podría ser protagonizada por hijos aparentemente normalizados, sin necesidad de padecer problemas de drogadicción, académicos, abusos o maltrato anteriores, de la violencia más “tradicional” (2). Estos hechos, conlleva para los profesionales tener en cuenta además de los factores individuales, factores familiares y sociales.

Igualmente, debemos atender al ciclo que se puede generar con la misma. Se ha observado que cuanto más extrema sea la conducta del hijo o de la hija, más predispuestos se mostrarán los progenitores a obtener su tranquilidad mediante concesiones, transmitiendo al menor el mensaje de que son demasiado débiles para defenderse ante sus amenazas, acostumbrándose a conseguir lo que quiere por la fuerza y sus víctimas a someterse. No obstante, los progenitores también pueden actuar de manera más contundente y hostil contra su hijo o hija maltratador, adoptando una forma defensiva, pudiendo llegar a utilizar los mismos tipos de violencia a los que han sido sometidos por sus hijos (1). De este modo podría aparecer un ciclo de violencia bidireccional (parentofilial y filio-parental).

¿Qué se puede hacer en estos casos? En primer lugar, solicita ayuda profesional, pues toda estrategia de prevención debe consistir en romper la dinámica coercitiva del ciclo que se establece entre los hijos violentos y sus progenitores, siendo fundamental intervenir en el progenitor o progenitores como víctimas que son, como sobre el menor como sujeto responsable del maltrato.

Referencias:

(1). Molla-Esparza, C. & Aroca-Montolío, C. (2017). Menores que maltratan a sus progenitores: definición integral y su ciclo de violencia. Anuario de Psicología Jurídica, 1-7.

(2). Serra, A. N. (2013). El fenómeno de la violencia filio-parental: Un proyecto de prevención. Trabajo fin de máster, Facultad de Psicología-Universidad complutense de Madrid, España.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

22 Oct 2018

BY: Lucia.Moreno

Peritaje de Familia

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Marta y Pablo tienen que ir al juzgado

Al leer el título muchos os habréis preguntado de qué va a tratar este post, pues bien, “Marta y Pablo tienen que ir al juzgado” es un cómic creado por la Confederación por el Mejor Interés de la Infancia (CEMIN) con el objetivo de tranquilizar a los niños cuando deben acudir al juzgado, tanto para someterse a la prueba del Equipo Técnico como para ser explorados por el juez.

A través del mismo, se pretende explicar la situación a la que se enfrentan Marta, adolescente y Pablo más pequeño, cuando sus padres se separan. Además, se da respuesta a miedos y preocupaciones que pueden venir a la cabeza de los menores cuando escuchan las palabras juzgado, juez, abogado, psicólogo, trabajador social…entre otros, de la boca de sus padres. Del mismo modo, a lo largo del mismo, también se ofrecen pautas para explicar a los más jóvenes la nueva situación que emerge en la familia.

Aquí van algunas instantáneas del cómic, y al final de este post, encontraréis cómo descargarlo.
 

     

    15 Oct 2018

    BY: Lucia.Moreno

    Peritaje de Familia

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    Impacto del divorcio en Menores

    Seguro que muchos de los que estáis leyendo este post habéis escuchado en alguna ocasión la frase “no me separo por mis hijos/as” o conocéis a alguien que está o ha estado en esa situación o en una similar.

    En primer lugar, es necesario entender qué se entiende por familia. Desde Aigolocis, definimos a la familia como un grupo de personas formado por la unión de dos individuos que comparten un proyecto vital, existe un compromiso personal entre sus miembros y se establecen intensas relaciones de intimidad, reciprocidad y dependencia.

    Sin embargo, las relaciones de pareja no siempre acaban bien, y muchas veces sus miembros se ven en la necesidad de divorciarse. En España, el número de disoluciones matrimoniales ha aumentado de forma considerable desde que en el año 1981 se aprobase la ley del divorcio. Somos el segundo país de la Unión Europea con mayor tasa de divorcios con una media de 400.000 anuales, además las estadísticas demuestran que nueve de cada diez parejas que se separan tienen hijos/as menores. Pues bien, si queréis conocer que impacto puede tener una separación o un divorcio en los menores, continuad leyendo.

    Dicha ruptura conyugal supone un cambio importante en la estructura y en el funcionamiento familiar, y se considera una experiencia estresante para los hijos/as de la pareja que puede afectar a corto, medio y largo plazo.

    La mayoría de literatura informa que en comparación con los niños/as cuyos padres están casados, los hijos/as de padres divorciados manifiestan menos bienestar, más conductas que pueden interferir en su salud, más síntomas de ansiedad por separación, miedos escolares, peor autoestima y más problemas de conducta, entre otros (1). En general, se han encontrado unas peores consecuencias en los niños, especialmente durante los dos años siguientes a la separación, mientras que la adaptación de las niñas es más rápida y sus problemas menos visibles (2). No obstante, la mayoría de los menores afronta con éxito las transiciones matrimoniales de sus padres.

    En resumen, considerando la diversidad de factores que participan, los impactos del divorcio o separación pueden ser muy diferentes para cada niño/a, la mayor parte de la literatura científica coincide en que tales experiencias modifican completamente sus vidas, aunque sea también cierto que en muchos casos tanto hijos/as como padres se pueden ver liberados de una convivencia infeliz o incluso situaciones de riesgo.

    Resulta fundamental resolver los conflictos de pareja de una forma adecuada en beneficio de los hijos/as, de forma que éstos puedan seguir manteniendo una relación abierta con ambos sin sufrir las consecuencias del divorcio, pues la probabilidad de que los menores tengan problemas psicológicos depende en muchas ocasiones de la actitud que manifiesten los padres ante él, pues es mayor cuando la relación entre los padres es conflictiva antes, durante o después del proceso.
    Para concluir, si estáis pasando por un proceso similar, nunca hay que dudar en tomar esta decisión y sobre todo, de poner a los menores al corriente de los cambios que se van a desencadenar en el entorno familiar. Es necesario adaptar el lenguaje y el discurso en función de la edad de los hijos/as, pues ocultar la realidad de la separación o el divorcio pensando que les va a beneficiar resulta un gran error, ya que en términos generales, genera desconfianza y confusión con respecto a los progenitores.

    Referencias.

    (1). Orgilés, M., y Samper, M. D. (2011). El impacto del divorcio en la calidad de vida de los niños de 8 a 12 años de edad en la provincia de Alicante. Gaceta sanitaria, 25(6), 490-494.

    (2) Cantón, J., y Justicia, M. D. (2002). Problemas de adaptación de los hijos de divorciados. Conflictos matrimoniales, divorcio y desarrollo de los hijos. Madrid: Ediciones Pirámide.

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