03 Jun 2019

BY: Lucia.Moreno

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Habitualmente cuando queremos aliviar la angustia de un niño por una caída o por una rabieta utilizamos frases del tipo: “no llores”, “tienes que ser valiente”, “¿crees que llorando se soluciona algo?” “no es para tanto” o incluso diciéndoles “si paras de llorar te doy …”. La intención es buena, pero el resultado quizá no.

¿Alguna vez te has parado a pensar en lo que puede llevar detrás este tipo de frases? Enseñamos a los niños a reprimir, a no expresar y esto, sin duda, tiene graves implicaciones en su desarrollo y en el de la sociedad.

En su forma más básica, la naturaleza humana es bastante simple: buscamos lo agradable y evitamos lo desagradable.

Está claro que cuando un bebe llora la mayoría de personas saben que lo mejor es atenderle cuanto antes. Sin embargo, a medida que el pequeño crece la función comunicativa del llanto parece desaparecer casi por completo transformándose en un sonido irritante que genera incluso frustración a los oídos de los adultos.

El llanto es un mecanismo natural que debe ser usado. Que sea una emoción molesta y negativa no quiere decir que sea insana. El llanto tiene múltiples funciones y siempre comunica algo. Si queremos que nuestros niños comprendan sus emociones y puedan experimentar con ellas, deberíamos desterrar ciertas frases de nuestro discurso y ciertos hábitos.

Si los adultos permitimos a los niños llorar para expresar su vulnerabilidad y sus emociones incómodas, a medida que crezcan aprenderán a gestionarlas mejor y desarrollarán nuevas estrategias para expresarlas e integrarlas. Al fin y al cabo, no pueden aprender a gestionar aquello que reprimen.

Te proponemos un ejercicio, ¿cómo tratarías a un adulto? Imagina que una amigo/a te dice que está muy triste y, entre sollozos, te empieza a contar lo mal que se siente. ¿Le dirías que no siguiera llorando, que se callase y que no pasa nada? ¿Intentarías distraerla mostrándole un vídeo o dándole una chuchería? ¿Por qué hacer algo diferente a lo que hacemos con adultos con un niño (siempre adaptándonos a su nivel de desarrollo)?

¿Qué podemos hacer?
Debemos aprovechar la oportunidad para ayudarle a expresar lo que siente y hacer algo que le ayude a sentirse mejor, pero sin negar ni ignorar esa emoción incómoda por la que llora, aunque nos parezca exagerado.
Ayudarlos a identificar la emoción que sienten. Los niños no siempre tienen claro qué emoción están sintiendo, en la medida que les escuchemos, podemos ayudarles a identificarlas y manejarlas.
Ayudarles a identificar las causas de su llanto y a canalizar sus emociones, favoreciendo su capacidad de regulación. Debemos enseñarles a los niños que la tristeza tiene muchas causas, que es una respuesta natural ante algo que nos incomoda y que puede ser canalizada. Debemos ofrecer modelos de autorregulación adecuados y favorecer la capacidad de reflexionar que el malestar nos proporciona.
Como conclusión cabe decir que venga de donde venga el llanto, hay que favorecer el análisis del niño y ponerle palabras al origen de su malestar para facilitar la regulación y la reflexividad en un momento en el que sus pensamientos están del todo desordenados y “no responden” de manera adecuada para ellos.

Como siempre nos gusta hacer, os proponemos algunos recursos para trabajar las emociones con los más pequeños de la casa:

El Emocionario describe, con sencillez, cuarenta y dos estados emocionales para aprender a identificarlos y, así, poder decir lo que realmente sentimos.
El Monstruo de Colores. El monstruo de colores no sabe que le pasa. Se ha hecho un lío con las emociones y ahora toca deshacer el mbrollo. ¿Será capaz de poner en orden la alegría, la tristeza, la rabia, el miedo y la calma?.
Colección «Sentimientos«, de Tracey Moroney  (+3 años). Las aventuras de estas historietas van de la mano de un conejito que se sumerge en situaciones de la vida cotidiana que pueden generarse en el entorno de cualquier niño.

2 comentarios

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    Lo cierto es que reprimir tus emociones es una de las peores cosas que puedes hacer. Se trata de una conducta que tiene graves consecuencias a nivel fisico y psicologico, como puedes comprobar en los efectos de reprimir nuestras emociones que analizaremos a continuacion.

    26 julio, 2019 | Reply

    • Lucia.Moreno Post author

      ¡Muchas gracias por vuestro comentario! Estamos totalmente de acuerdo con el mismo, pues reprimir emociones puede tener importantes repercusiones tanto en nuestro futuro, como en el de los más pequeños como citamos en el post. Podéis seguirnos en nuestras redes sociales para no perderos ninguno de nuestros artículos. Un saludo de todo el equipo de Aigolocis.

      29 julio, 2019 | Reply

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